
En el nombre de la gente de la tierra, que ha disfrutado de tu hospitalidad durante tantas centurias, te decimos: ¡que Dios te bendiga! ¡Permite que la humanidad ahora te sirva, hasta que seas devuelta a la belleza, perfección, armonía y balance que tenías antes de que nosotros, tus huéspedes arruináramos...